miércoles, 15 de julio de 2009

vuelta a casa

venía en el viaje interminable del metro Vicente valdes hasta las rejas.
En el camino vi un osito ambrosoli en el piso del metro. Lo acerqué a mí y me acompañó durante todo el trayecto. En una me puse a sacar unas fotos y subió un tipo punky al peo, y pateó mi osito (que ya estaba plomo y su color natural era indefinido). Me preocupé, miré bien y las puertas se cerraron con él afuera u.u
Con un poco de tristeza porq mi amigo se había ido del vagón miré el suelo e imaginé a que niño o persona se le habrá caído... cuánto cansancio habrá visto... cuantas caras tristes lo habrán mirado y dicho "ooh un osito de ambrosoli en el piso del metro! q lindo!" (nadie) (NADIE!)
En la próxima estación se abrieron las puertas y el osito me estaba esperando casi cayéndose del vagón, en un pequeño espacio entre las puertas. Muchos subieron otros bajaron... nadie lo pisó. Sentía su compañía y verificaba cada abrir de puertas si seguía ahí.
Llegué a las rejas... me puse delante del tipo picao a punky para poder bajar y no quise dejar al osito dentro del vagón con ese tipo, así q le dí un empujoncito y lo dejé en esta estación. Me fui... caminaba de lado a lado. Esperé a que todos subieran y recién ahí continué el camino monotono.
De la florida a Estación Central todo puede pasar,
hasta te puedes hacer amigo de un oso gominola.

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